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"¿No hay que cambiarlo el mundo? La virtud, pues, es peor que inútil: es también un vicio. Si se necesita ser particularmente bueno es que algo va francamente mal. Maldita la época -sí- que necesita héroes y santos. No se puede transformar el mundo con la varita de masturbar nuestras virtudes: hay que derribar la Bastilla."
Santiago Alba Rico.

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22.5.09

Nuestras palabras
nos impedían hablar
parece mentira
nuestras propias palabras.


PE CAS COR
me desnudo de la forma más despreciable. sin un propósito, sin un argumento, me desnudo como quien lanza su ropa con desdén a una mujer extremadamente delgada que mientras se va acercando despacio va poniéndose mis palabras a cada paso (otros pantalones, otro jersey, otra camiseta más encima de las que ya llevaba) hasta que las mil mangas hacen del abrazo algo insostenible. yo estoy desnuda pero no sirve de nada y el abrazo se torna violento, violento, violento.

la lana de tratar de morderte, amiga, estrangula mi garganta y me desnudo como el escritor mezquino que elige dejar de ser ligero para pesar sobre alguien. me desnudo desgarrando, como una traición. mis palabras encabronadas a 500 millones de revoluciones hacia ninguna parte. cómo me gustaría aplastar tu paz, no dejar prisioneros en tu jardín, zorra, clavarte la lanza, como ese poema de Boudelaire que un día fui dentro de una boca.

3 comentarios:

Dara Scully dijo...

Descompensación, una desnuda y la otra con demasiadas pieles. Y se ahogan ambas porque no saben realmente lo que quieren porque no son capaces de aplastarse ni de dejarse aplastar.



un miau de palabras, bonita :)

Julio Castelló dijo...

ser otros...
dejar de serlo...

a p n e i c a dijo...

ahora un mensaje para los más torpes: desnudarse en este caso se refiere a mostrar lo más íntimo, a no callarse secretos, a dejar ver todo lo mejor y lo peor porque sí. como en el imaginario de Pedro Casariego Córdoba, aquí desnudarse es un acto ruín, porque quizá sólo se desnuda el que está cansado de uno mismo y deja de ser ligero, que es un regalo que a veces debemos a los demás.

"¡Por un fusible y un rotor! Es una advertencia al lector: las cosas van mal, pero irán peor. Digan lo que digan, éstos gripan mejor que Reagan. La humanidad no para de avanzar: primero vino Felipe y ahora tenemos a Aznar. ¿Por qué no me dejan participar? ¡Por un cable y un pistón! ¡No acepto la jubilación! ¿Por qué no me dan un nombramiento? Volveré, lo garantizo, y globalizaré hasta el granizo. jajajajaja. ¡Qué mala, pero qué mala soy!

Prólogo de la Bruja Avería en El Libro de la Bola de Cristal,
por Santiago Alba Rico.