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"¿No hay que cambiarlo el mundo? La virtud, pues, es peor que inútil: es también un vicio. Si se necesita ser particularmente bueno es que algo va francamente mal. Maldita la época -sí- que necesita héroes y santos. No se puede transformar el mundo con la varita de masturbar nuestras virtudes: hay que derribar la Bastilla."
Santiago Alba Rico.

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11.12.09

esta vez no pueden decir que sabíamos a lo que veníamos

un miércoles frío y extraño. cansada de hacer planes, llamadas (aunque sé que no hago demasiadas), echo a andar y nos vamos de bares porque sí, porque nos gusta más un bar que a un tonto un lápiz, y... terminamos muriéndonos de la risa por lo irónico del tema, para un día que no íbamos a eso, y nos persigue. y es que el asistir a recitales de poesía espontáneos en un bar donde no te lo esperas y lo único que querías era morir de vino en el sofá, es lo que tiene.
se nos acerca un tío a pedirnos que nos callemos y escuchemos. si no dijo la palabra escuchar como cincuenta veces en media hora, no la dijo ninguna. incluso nos advirtió que lo estábamos escuchando peor que otros días, que éste era el peor (recitaba más gente, pero cuando lo decía hablaba sólo de sí mismo). ahí es cuando me acuerdo de Batania cuando despotrica de los poetas. todos queremos ser escuchados, demonios, pero o sucede o no sucede, la vida es así. forzarlo es absurdo.
y ahí fue cuando recordé el recital (pero no el nombre del poeta) en el que los versos fueron dedicados al grande Raphael de la Ghetto, ahí fue cuando descubrimos la metafísica del poema del mojón flotante (mi amigo Fran nos obsequió con una creación de evocadores matices de letrina) y entonces, allá al fondo en el improvisado atril con velas, de repente, se terminaron los poemas de vacío, de amantes abandonados, de hojas de otoño y se subió un chico advirtiendo que venía ciego perdío. y me encantó lo que estaba recitando. podríamos llamarlo realismo puro desprovisto de intereses creados, podríamos llamarlo en ocasiones una verdad como un templo:
"la gente normal trabaja y no tiene tiempo para gilipolleces,
y los escritores se masturban en casa solos
mientras escriben que son los mejores besando".
¡qué grande! ¡pero qué grande el tío!

4 comentarios:

a roja dijo...

que bueno, que bueno

el perro dijo...

Ummm sí, buenísimo, ¿pero de qué viven los poetas si no trabajan?

Se pregunta un triste trabajador.

a p n e i c a dijo...

pues ahora que lo comentas... la mayoría de los escritores reconocidos en el presente y a lo largo de la historia, quitando a Keats, que no nadaba en la abundancia, vivían de lo que habían heredado, estaban completamente forrados. Virginia Wolf tenía un dinero que le dejó su tía, por ejemplo. Antoncio Gala mismo, por un poner, no tiene que preocuparse por sus ingresos.

Nadie vive de la poesía a no ser que enseñe, dé conferencias, trabaje como un burro traduciendo o escribiendo artículos y además haga lecturas por todo el país sin parar un momento. Nadie vive de escribir. Los poetas son ricos o tienen profesiones de 8 a 3. Eso es así.

el perro dijo...

Me gusta entonces!!

Herederos, ricos y gente sin preocupaciones... que se pudran. A los otros los quiero!!!

"¡Por un fusible y un rotor! Es una advertencia al lector: las cosas van mal, pero irán peor. Digan lo que digan, éstos gripan mejor que Reagan. La humanidad no para de avanzar: primero vino Felipe y ahora tenemos a Aznar. ¿Por qué no me dejan participar? ¡Por un cable y un pistón! ¡No acepto la jubilación! ¿Por qué no me dan un nombramiento? Volveré, lo garantizo, y globalizaré hasta el granizo. jajajajaja. ¡Qué mala, pero qué mala soy!

Prólogo de la Bruja Avería en El Libro de la Bola de Cristal,
por Santiago Alba Rico.